Volver a la portada

        

El Embarcadero


Patricia L. Boero   

La infancia de la letra I

 

  Ani Elorza Maiztegi                           http://www.geocities.com/CapitolHill/Lobby/1054/ani.html

 

 

 

TIEMPO CUMPLIDO

 

 

 

 

De la caja tómense

cuatro pétalos, un yeguarizo despeñado,

una docena de rodantes piedras,

 

la sangre acumulada en las venas

del desierto en alta sed (por lo bajo

las cisternas pulsan, calladas y atropellan

los fríos corredores tallando el liso embate

sobre la piel del verbo),

la medida del continente, las lenguas

con que el mar profundiza sus goces

de límpidos alfanjes—

 

la espera que no se aquieta ya

sino que embiste haciendo con su galope

de costa a costa

azahares macerados

 

el sexo de la fauna, la estrella,

la madrépora móvil, el cuerpo de la luna

que me viste y desviste, el solar del deseado,

el punto ciego y el grito a voces

de los demorados arrullos, de las manchas

de luz sobre sábana ajena,

 

todo lo mío,

lo suyo,

lo del aire

 

y desestímese.

 

Pura poesía, al cabo, nada útil

peces a la deriva en aguas estancadas.

 

Tómese mi voz, la arena caliente de mi voz,

la encendida fogata de mi voz

que en su revés es calma

quietud de planeo suave

y lleva enredaderas de selváticas

pulpas, desmesuras y don

pudor y desfallecimiento

 

y desestímese.

 

Palabrerío, razón de nunca estar lo suficiente.

Perfecta y torpe desnudez al público consumo.

 

Indigestión

y adioses.

 

Atísbese su voz, la ignorancia de su son

y el instrumento de su aullido

(nuestros lobos mezclarán su sangre

en un abrazo, el día menos pensado)

 

Celebración

bajo los escenarios

caricias

bajo los escenarios.

 

La fiesta y la ceniza de la fiesta.

Todo lo beso con esta boca mía,

fronteriza.

 

Tómese esta boca

que tiene la dicha de nombrar

oculta bajo musgos,

bajo lianas,

 

y desestímese.

 

 

 

 

 

 

 

VISIÓN DE SEBASTIEN

 

 

 

 

 

Al oído inerte

            entonan legiones

párrafos de leve engarce

en lengua de inocente

alfabeto.

 

 

La carne es la última estación

            del cazador.

 

 

Desnudez de alto clamor

 

dormición

que coronan cautelosas

            flechas.  

 

 

 

 

Perugino - Martirio de San sebastián

 

 

 

 

 

 

 

 

A CARA DESCUBIERTA

 

 

 

 

 

Erguirse apenas

con el hábito de la muerte

                              propia

sobre la trémula palabra

desnuda de réditos.

 

Sin estiletes

ni arrebatando al mendigo

el don de la pobreza

 

poner el pie en poemas

como si fuesen

 

templos.

 

 

 

 

 

 

 

 

DE LOS APRENDIZAJES 

DEL REVERSO

 

 

 

 

De a poco    la inermidad

del escaso recurso

se va volviendo   un pasadizo

útil.

 

Nada más    que el modo

de exploración    fallida

hacia el manar del alba:

               

entrañable vigilia

 

mutuo otorgarse

prendas    de un imposible

hablar

 

por todo lenguaje.

 

 

 

 


  El Embarcadero