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El Embarcadero


Antonio R. Mengs   

ZALEMAS DE SU VOZ

 

 

 

AL ALTAR DE LA TEJEDORA

 

 

 

Al subir al altar de la tejedora

el lenguaje se igualó en lo insólito.

Conversábamos del centro de la galaxia

observando las órbitas desplegarse

hacia el fondo. Un luminoso nido

el pájaro encerrado en el taller

formaba a nuestro alrededor casi de la nada.

 

«Vivir es vibración», dijo algún físico

haciendo notar al tiempo

la belleza de la maquinaria.

 

Te besé.

 

 

 

 

 

 

EL TIMBRE DE SU VOZ

 

 

       Gracias, violines, por este día de cuatro cuerdas...

 

                                                     Pablo Neruda

 

 

I

  

Tu voz me llega cierta,

la enramada, el lago, tambores

invisibles, luz sonriente

y una brisa que no ansía

expresarse de otra forma.

 

El caballo se pierde

atardeciendo

entre los requiebros de mi infancia;

la luna lo deja quieto allá en lo alto,

extiende los brazos por el agua

y se abraza a mí.

 

 

 

II

  

Cruzar una daga de sombra

por amor al sol, y entre gracias

de violines recobrados

sacrificarle los ojos que se dieron,

las manos que llamaron

acaso vanamente.

 

¿Qué otra desnudez

pedir al bosque? Sus imágenes

despiertas avizoran

un pronombre inasible —

calado de luz.

 

 

 

III

  

Tu voz iniciada

me abre dentro sin misterio.

 

Empiezo a escribir este poema

sobre un banco del Retiro,

contemplando el estanque.

Después el cielo toma posiciones

en el mismo y único ahora,

por más que ande dándome vueltas—

vengo en mí.

 

A la puerta del mediodía

llama y llama el timbre de tu voz.

 

 

 

 

 

 

SENDA ITALIANA

 

                (Una viajera conversa 

                por teléfono con su madre)

 

 

Campanas de viaje

holgadas campanas

campanas huérfanas

comadres campanas

campanas mistéricas

vulgares campanas

campanas de campo

de campanario

del alto

hola soy yo escucha

campanas del aire

verde y del huerto

azul y de la roja

senda de tu sangre

campanas pájaro

de mí campanas

mis ojos campanas

mis labios

hola

soy yo escucha

campanas tuyas

grandes campanas

campanas sin senda

agudas campanas

campanas que llaman

que incendian

y amparan hola

soy yo

escucha San Marcos

Florencia Rávena

campanas vi

la Madonna sonar

de campanas vino

en mis labios sabe

a tierra tañe

la senda campana

tuya de todas

las campanas mías

viajera oye

soy tú

quieta

soy yo

busco

campanas no

esa campana

escucha

esa

lenta

campana

tuya

soy

yo

 

 

 

 

 

CARMINA

  

 

A miles de kilómetros de distancia

siento el humo

salir de tu boca,                             ¡Oh fortuna!,

vaciarse en relámpago,                 velut luna

dilucidarme, universalizarme     statu

sorpresa variabilis de lejanas

                                      oscuras    

                                                          semper crescis

                                      marejadas

                                                           aut decrescis

 

Persisten

                refluyendo enérgicas,

clamando por ti, Carmina.

 

 

 

 

 

 


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