Quiso la bendición

herir la frente

con estrellas

hurtadas a la noche

desvestido silencio

cae de los hermanos

hacia el cántaro azul

hacia la orilla quieta. 

Albert Anker

Ambos sabíamos únicos

los partos compartidos.

Ambos obrábamos el sueño.

Ambos nos sosteníamos

sobre aladas sandalias.

   

Al embarcadero