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                                  / 6 

Francesco Simonelli

De los mismos pasos

 

Fragua de soledades

 

 

 

I

 

 

Lo negro de ayer es ahora blanco

el grito se hizo palabra y amainó

 

sentencias e inicias

 

el viaje hacia el pozo

no conduce al fondo previsto

un sospechoso umbral se retira

descoloca coordenadas

 

este viaje niega la partida

empieza mas allá de tus falsos mapas

te esperan para ignorarte

azules quimeras volando inalcanzables

 

 

 

 

II

 

 

Hoy te sorprendió una tormenta

en el mar de palabras cansadas

 

 

 

 

III

 

 

Aquí vive el acérrimo villano

con el corazón enterrado en una esquina

de sus diecisiete años

 

En la casa vecina

tras la pared vestida de cal

con un manto blanquísimo

la frente extraviada del místico

ilumina palabras mansas indecibles

 

El villano se asombra

la paz del otro afila rencores

suspira rabias en muy oscurecidas noches

 

El místico se asombra

la rabia del otro afina silencios

la noche lo sorprende con una filosísima espina

y revienta un corazón muy viejo

enterrado en la esquina de sus diecisiete años

 

 

 

 

IV

 

 

Asciendo lentamente la colmena

colgado de una nariz

desespero manos imposibles

 

Una almohada recta

el trono desgarra con sus aristas

pieles de pliegues tensos

 

Iridiscente es la noche

la alimentan aires incendiados

 

una frase

disuelve abismos sonoros

escapa la nota atrevida

 

Despierto y arrojo monedas dormidas

 

 

 

 

V

 

 

Ya sabes como se cierra el círculo

construye un arco minucioso

un punto tras otro

una redundante ecuación

conoces el comportamiento básico

 

De tanto mirarte inmóvil

a fuerza de fronteras

has clavado tus pies

enterrado tus miembros

apenas asomas la cabeza desgastada

 

Ya casi sabes del lugar

tienes para cada cosa un nombre

Ya te sobran las palabras

las repites

apenas te sorprende algún olvido

 

 

 

 

VI

 

 

He aquí la maldición

 

Rasga la página

mastica con fervor

hártate

escupe

 

no insistas en espejos

 

 

 

 

VII

 

 

... y entre otras cosas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

recuerda el blanco

 

 

 

 

VIII

 

 

Te he visto buscando el lugar con extraña  insistencia. Alzas la vista, adornas con títulos los  avatares del aire y proclamas una señal. Concedes todo tu esfuerzo al laberinto de los  vientos, no descansas, ni avanzas, ni partes, ni llegas. Crees serenarte, adquieres cierta destreza  en la paz y sus retóricas, reclamas el privilegio de la conciencia y el desafío con esa pregunta  por estandarte. La pregunta. El lugar de la pregunta es tal vez lo que te he visto buscando. Eso trasmite tu vago aire de inquisidor. El aire. Es tan leve tu mapa, tan frágil, tan insistente.

 

 

 

 

IX

 

 

Somos idénticos

padecemos una pasión redundante

nombramos los nombres de lo innombrable

callamos los silencios más voraces

 

Con un poco de suerte

lograremos ese atroz reunirnos

un poco de vigilia

un desatino

 

dices que somos exactos

te creo intensamente

en las arenas de este absoluto vacío

 

 

 

   

 

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